Gracias, pero queremos intentar karate

Alicia Llanas Mi Diario

Hace unos meses fuimos a un gimnasio municipal (San Nicolas, Nuevo León) a pedir informes para clases para los niños, originalmente iba con la idea de gimnasia para Eva pues es muy flexible e intrépida, y podría gustarle.

Cuando llegue a pedir informes, al ver a mis niños, con esos ojos arrendijados y características inconfundibles de una discapacidad, me mandaron directo con la encargada de deporte adaptado. Me pareció bien, en este gimnasio tenían atletismo y natación, dos deportes muy buenos, pero y la ¿gimnasia? me dijeron que no se podía, los niños especiales tienen sus clases especiales. 
Por motivos de tiempo no pudimos ir, pero en verano nos volvimos a acercar, y resultó que teníamos que tener la tarjeta de discapacidad, una tarjeta que te da el DIF (gobierno) y que la verdad jamás saque para Elías y pues Eva tampoco la tenía. Al decirle que no la teníamos nos dijeron que no podíamos estar en las clases, ordenes de los jefes
Le platique a una amiga, mamá de una compañera de Eva, me dice que vaya al otro gimnasio municipal, también cerca de la casa, que pida informes ahí, su hija de 12 años esta en clases de karate-do y su maestro buenisima persona.
El día que llegue, no logre encontrar al maestro, lo que si me dijeron fue que los niños especiales tenían sus clases especiales, y pues como que eso ya no me estaba gustando tanto, que por el hecho de que tuvieran una discapacidad no pudieran entrar a karate
Total, mi amiga hablo con el maestro, le platicó de nosotros y el nos recibió en su clase, desde el primer momento no hizo preguntas, no puso peros, les dio la bienvenida, y aunque Elías no ha querido entrar, me dijo que no lo obligara, que lo dejara ver y que ojala con el tiempo el también se anime a entrar. Cosa que no ha hecho, pero tampoco tiene porque hacer lo mismo que su hermana.
Así que Eva esta en karate, y le esta gustando mucho, lo que me ha sorprendido es que dentro de la clase se ha portado muy bien, esperaba que realmente el maestro batallara mucho con ella, cosa que no ha sucedido, es un salón relativamente pequeño para la cantidad de niños que van, pero aun así Eva ha estado muy atenta,  y hasta ahora no ha molestado a nadie. 
Elías mientras se queda en las gradas sentado viendo a las niñas practicar voleibol, y de repente se pone a subir y bajar escaleras y a correr de un lado al otro de las gradas, el miércoles pasado le dí mi cámara y estuvo tomando fotos.
La cosa es esta, me parece genial que haya deporte adaptado, me parece una muy buena opción y que además no tiene costo, pero ¿Porqué negar la oportunidad de estar en otro deporte a una niña que tiene todas las habilidades y destrezas para poder realizarlo? y que además podría disfrutar y beneficiarle
Mi amiga me dijo que hace unas semanas fueron las competencias estatales, y que vio competir a un muchacho con síndrome down dentro con los otros niños sin discapacidad, incluido, integrado en un deporte no adaptado y que ella jamás había visto eso y le había dado mucho gusto.
No se que tanto vayamos a durar, pero parte de los cambios que hicimos este ciclo escolar, fueron por esto mismo, para poder tener la oportunidad de hacer este tipo de actividades, y sinceramente creo que este es el fuerte de Eva, los deportes, así que a darle!