El cambio de Eva en un año

Alicia Llanas Mi Diario

Un año ha pasado desde que Eva entro a la escuela.

Hace un año llego una niña al kinder con mucha energía, cero lenguaje, a la defensiva de todos, con muchas ganas de aprender, con poco o nada de disciplina y aun sin tener control de esfínteres.

Ella quería hacer lo que ella quería, cuando ella quería. Seguir reglas era algo que no estaba muy acostumbrada a hacer. Si no lograba su propósito, comenzaba a llorar, patear, tirarse al suelo y hasta darte su mirada retadora.

Parecía una locura, algunos opinaban que era mejor esperar, que era mucho el cambio para ella, pero decidimos intentarlo.

Eva tuvo un inicio difícil, su manera de ser no le permitía tener una buena convivencia y permanencia en la escuela, pero poco a poco fue integrándose, adaptándose y aunque aun falta mucho camino por recorrer, el cambio ha sido notorio.

Sus dos grandes problemas dentro del aula: no permanece sentada por mucho tiempo y le quiere quitar a todos sus cosas.

Aun así el jueves pasado durante la asamblea logro mantenerse sentada, logro esperar su turno de bailar, y aunque si se paro, no fue nada en comparación a hace un año y cuando se le mando sentar no hizo berrinche. Varias mamas lo notaron también, se han dado cuenta lo que ha cambiado en este año, y es una prueba de porque ella debe estar ahí.

Un año después, es una niña diferente, lo que parecía imposible, lo que me provocó demasiados dolores de cabeza, lo esta logrando poco a poco. Cuatro años viviendo de una manera, están siendo dejados atrás una cosa a la vez, ¿Lograremos que se quede sentada para el próximo año que entre a la primaria? créanme que es algo que me preocupa demasiado, pero por eso estamos trabajando, por eso estamos haciendo cambios.

El control de esfinteres parecía algo muy lejano de lograr, pero en estas últimas semanas ha logrado aguantar más, avisar, e incluso lo tan difícil hacer popo en el baño, lo hemos logrado! Y en la escuela no ha tenido accidentes.

La niña que no hablaba nada, más que para gritar y llorar y lograr su santa voluntad, ahora no para de hablar, aun quizás no muy entendible, pero lo suficiente como para tener una conversación.

Aun le es difícil esperar su turno, tiende a quitar arrebatar lo de los demás,  le es difícil entender que no puede tener todo lo que los demás tienen, pero va mejorando.

Antes era imposible soltarle la mano, porque se arrancaba corriendo, aparentemente es divertido tener a un adulto corriendo detrás de ella. Ahora poco a poco le voy dando esa libertad, sabe que no debe de correr, pero aun aveces sigue siendo tentador.

Y es que aunque tiene 5 años de edad, en algunas cosas como las anteriores es como una bebé, que apenas esta aprendiendo.

¿Porqué les cuento esto? Porque hubo gente que pensó, incluso yo, que quizás era demasiado tarde para querer enseñarle buenas conductas, que era demasiado tarde para que ella aprendiera lo que estaba bien o lo que estaba mal.

Saben, creo que jamás es demasiado tarde, quizás tarde un poco más, quizás requiera más repeticiones, más constancia, ser más estricta, pero si esto ha cambiado en un año, quiero ver lo que va a pasar en un año más.